DEJA A SU NOVIA Y SU SUEÑO DE SER MÉDICO POR SEGUIR A DIOS

Boanerges
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PADRE BOANERGES CARBALLO, VICARIO DE PASTORAL DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MANAGUA, HABLA CON LL MIO PAPA

María Haydée Brenes

Su  ilusión de adolescente era ser un médico y se esforzaba en los estudios para lograrlo. Casi al concluir la secundaria en el Colegio Salesiano de Masaya -donde estudiaba- se convocó a un retiro y su novia, en ese momento, le insistió que participara. No sabía la joven que ella perdería  un novio y la Iglesia ganaría un sacerdote.

Eran los años 80 y el menor de los doce hermanos Boanerges siempre estuvo cercano a  la biografía de San Juan Bosco, además leía sobre Juan Pablo II y veía la labor que realizaba su hermano mayor, quien es sacerdote, Bismarck, hoy Monseñor.

“Había frases que me motivaban, dice el Padre Boanerges, recuerdo una que siempre me andaba rondando de San Juan Pablo II que decía: ‘El pueblo tiene hambre y sed de Dios’, entonces después del retiro, me acerqué a la muchacha y le dije que había sentido el llamado de servir a Dios”, nos cuenta.

Después se lo comunicó a su hermano mayor y él le dio un libro que preguntaba: ‘¿Quieres ser feliz toda la vida?’. Y la respuesta era:  ‘Se sacerdote’. Convencido y sintiendo el llamado se fue al Seminario.

“En la casa no hubo resistencia ante la decisión, mi mamá murió cuando yo era un niño, hace 41 años y ya todos mis hermanos eran jóvenes adultos, así que cuando dije que iba a seguir el sacerdocio hubo mucha alegría en la casa y mi ilusión estaba clara desde el inicio, quería predicar la Palabra de Dios para saciar el hambre y sed de Dios de nuestro pueblo”, afirma.

Fue ordenado sacerdote el 5 de diciembre de 1992, año en que América y el mundo conmemoraron 500 años del Descubrimiento y en las tarjetitas que dio como recuerdo de su ordenación, les escribió: “500 años de que América descubrió a Cristo”.

La primera iglesia que tuvo a cargo fue la de San Judas Tadeo en el barrio San Judas. En el año 2005 fue enviado a estudiar  Derecho Canónico a Roma y a su regreso estuvo a cargo de la Parroquia La Purísima en Belmonte, de donde fue trasladado a la Parroquia de Santo Domingo y fue nombrado Vicario de Pastoral de la Arquidiócesis de Managua, la más grande del país.

“La Pastoral y su trabajo da mucha ilusión porque es apasionante el que uno esté en contacto permanente con las personas, así como también estar de cerca dando seguimiento a la labor evangelizadora de la Iglesia, creo que lo más complicado en esta labor es trabajar de forma coordinada con todos los laicos que son sumamente entusiastas “, destacó el padre Boanerges.

Sin embargo, no todo es entusiasmo, “la mies es mucha y los obreros pocos”,  dice la Palabra de Dios y eso es evidente en el trabajo de este sacerdote que atiende más de 20 comisiones de Pastoral, que incluyen Pastoral Familiar, Pastoral Juvenil, Pastoral de los Enfermos, Pastoral  de Catequesis y así cada una tiene sus planes, proyectos, acciones y todas deben ser coordinadas.

Se ha ido poco a poco progresando en el trabajo Pastoral, reconoce el Padre,  así el pasado 19, 20 y 21 de octubre se sostuvo  la X Asamblea Pastoral de la Arquidiócesis donde se dieron cita laicos representantes de las Pastorales, sacerdotes, hermanas religiosas, para planificar el objetivo de la Iglesia para este período, que fue incluso el lema de esta asamblea: “Somos Iglesia Misionera y Samaritana”.

El despertar del laicado

Aunque las encuestas en Centroamérica cuando se refieren a la religión que profesan las personas, anuncian que cada vez más se reduce el número de católicos, el padre Boanerges destaca que el laicado católico en Nicaragua está despertando y está apoyando con mucho más entusiasmo y convencimiento las labores de su Iglesia.

 

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