Un joven le escribió a Francisco para pedirle una oración por su tía enferma. El Papa lo llamó…

shutterstock_186370964
0 Comentarios 206 Visitas

“LA LLAMADA DEL PAPA”

Mendicino es una ciudad de unos 10.000 habitantes en la provincia de Cosenza, Italia. En esta periferia geográfica, en la semana de Navidad, una tarde, poco después de las 18, suena el teléfono en la casa de una familia de la parroquia de San Nicolás. Responde la madre y del otro lado alguien le pide hablar con el pequeño de la casa, el único hijo. La madre responde: “¿Quién lo busca? “Soy el papa Francisco”. Después de un breve e inicial titubeo, la mujer se recupera. Su hijo, que asiste a la catequesis para la Primera Comunión, había decidido escribir al Papa para pedirle oraciones: la tía materna tiene cáncer, está muy enferma. Y Bergoglio “actuó como un pastor, el pastor de todos nosotros.

Llamó para preguntar sobre el estado de su tía sin prisa ni formalidades, por lo que fue percibido inmediatamente cerca, como uno de la familia.

Fue un gran consuelo para ellos, incluyendo al niño autor de la carta que, por la emoción, no pudo hablar con el Santo Padre, por lo que la conversación siguió con la madre”, cuenta Don Enzo Gabrieli, que hace casi i 15 años es el párroco local y manifestó que la familia le hizo esta confidencia, pero pidiendo permanecer en el anonimato con el fin de respetar la privacidad.

“Tengo, sin embargo, el permiso para hablar de ello en la misa, porque esto le puede hacer el bien a los demás”, así como para ellos fue un palmadita en el sufrimiento, fue “un regalo demasiado grande” para custodiarlo celosamente.

El Papa les aseguró su recuerdo a la tía en la oración y pidió que la saluden con afecto de su parte. Y la tía, avisada por los familiares, de inmediato tuvo la noticia en el teléfono: un regalo inesperado y bienvenido. “Tenemos una tradición calabresa: cuando vivimos las grandes alegrías o tristezas, como un matrimonio o una muerte, dejamos la puerta abierta para que nadie deba llamar: es el signo de compartir. Así lo decidió hacer esta familia, en relación a la llamada y me dijo que podía dar la noticia “, dice Don Enzo, que no conocía la carta.

Su gratitud al Papa es inmensa: “Hay mucha gente que se acercó a la Iglesia debido a su testimonio. Y desde el comienzo del Jubileo no hago más que confesar a los que piden el perdón del Señor. A los sacerdotes, Francisco nos enseña lo que significa ser pastores y son las prioridades: detenerse y escuchar, conocer a la gente.

Cuando él habla, quienes oyen su palabra sienten que los interpela en forma individual, que los mira a cada uno de ellos”.

Laura Badaracchi

 

19 de enero, 2016

×

Comments are closed.