“No tomen el gusto por esa azúcar que se llama corrupción”

El papa Francisco toca su crucifijo mientras lo conducen a través de la multitud durante su audiencia general inaugural, en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el miércoles 27 de marzo de 2013. Francisco pidió el miércoles que se ponga fin a la violencia y los saqueos relacionados con el golpe de estado del fin de semana en la República Centroafricana, en su primera apelación de ese tipo por la paz desde que se convirtió en papa. (AP foto/Andrew Medichini)
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27.11.2015.- El Papa sigue dejando huella durante su visita en África, el problema del tribalismo; la corrupción; cómo puede ser padre Dios si hay tantas tragedias; como ayudar a los jóvenes que no tienen el cariño de la familia; cómo evitar el reclutamiento de seres queridos; fueron temas que el Papa abordó con jóvenes en el Estadio de Kasarani en Nairobi.

A ellos dijo que la: “Un hombre, una mujer, pierde lo mejor de su ser humano cuando se olvida de rezar, porque se siente omnipotente, porque no siente necesidad de pedir ayuda delante de tantas tragedias”.

Y lanzó un desafío ante los jóvenes: “Ustedes quieren superar los desafíos o dejarse vencer los desafíos. O son como aquellos que ya vendieron la victoria a los otros y se pusieron la plata en el bolsillo”. “Si ustedes no dialogan y no se escuchan entre ustedes siempre existirá el tribalismo que es como una polilla que roe la sociedad”.

El Papa Francisco subrayó que no solo en la política, en todas las instituciones, incluso en el Vaticano hay casos de corrupción. “La corrupción es algo que se nos mete adentro. Es como el azúcar, es dulce, nos gusta, es fácil y después terminamos mal y terminamos diabéticos o nuestro país termina diabéticos. Cada vez que aceptamos la corrupción y la metemos en el bolsillo destruimos nuestro corazón, destruimos nuestra personalidad y destruimos nuestra patria. Por favor no le tomen el gusto a esa azúcar que se llama corrupción”.

Al referirse a los medios de comunicación dijo que el primero es la palabra, el gesto, la sonrisa, es la cercanía, el primer gesto de comunicación es buscar la amistad. “Si ustedes hablan bien entre ustedes, se sonríen, se acercan como hermanos. Si ustedes están cerca uno de otros aunque sean de diversas tribus y si ustedes se acercan al que necesitan, al anciano, al abandonado, al enfermo que nadie visita, esos gestos de comunicación son más contagiosos que cualquier red de comunicación”.

En el campo de Kangermi, en donde se concentra la población más pobre de Kenia, reflexionó: “Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno”, y subrayó el problema de la falta de acceso a las infraestructuras y servicios básicos, y aquel del agua potable, al cual hizo referencia como “una deuda social con los pobres” porque es “negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable”.

 

En su encuentro con el clero el Papa señaló que la puerta es Cristo, Él llama, Él empieza, Él va haciendo el trabajo. Fueron sus palabras instándoles a servir a Dios y a la Iglesia entrando por la puerta justa. Y en este sentido recordó que somos todos pecadores, y pidió levantar la mano a los que se sienten no pecadores, “¡Todos somos pecadores, yo el primero!” y les pidió “no caer en el pecado de la tibieza”.

Les exhortó a orar, a orar mucho, y que nunca se alejen de Jesús. “Si uno no reza porque está cansado, dormite delante del Señor, es una manera de rezar, pero quédate ahí delante del Señor, rezando”.

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