La voz de Francisco transmite mucha paz

Aprendizaje y conocimiento. La visita a la Basílica de San Pedro representa la oportunidad de conocer de cerca la historia de nuestra Iglesia.
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LOGRÉ CUMPLIR EL SUEÑO DE CONOCER LA CIUDAD DEL VATICANO Y VISITAR LA TUMBA DE JUAN PABLO II

Fernando Pinetta

 

Desde que tengo uso de razón y una vida de fe he querido ir a Italia para conocer el Vaticano y visitar la tumba de Juan Pablo II. El viaje se dio como una asignatura periodística para cubrir un evento en Sicilia, Italia, y aproveché la oportunidad para cumplir mi sueño. Al principio solo estaba planificado que estuviera un día en Roma antes de regresar a Guatemala, por lo que el itinerario iba a ser muy apretado pero eso era mejor que nada.

Después de unos inconvenientes en la aerolínea comprendí que los planes de Dios son perfectos porque, gracias a la cancelación de un vuelo, logré quedarme más tiempo en la ciudad. Fue así como pude asistir el pasado domingo 26 de abril a escuchar al papa Francisco en el Ángelus y dar un recorrido por la Basílica de San Pedro. Cuando llegué al Vaticano sentí mucha paz y alegría por comprobar que poco a poco mi sueño se iba haciendo realidad. Haber escuchado el Ave María y el Padre Nuestro en todos los idiomas me erizó la piel porque pude comprobar la universalidad de nuestra fe.

La voz del papa Francisco transmite mucha paz y automáticamente sientes calma cuando escuchas sus palabras. El domingo que estuve ahí se celebraba el aniversario de la canonización de san Juan Pablo II, por lo que parte del mensaje del Pontífice estuvo enfocado en la figura del Papa polaco, ese mismo que desde niño quise conocer. A partir de ahí, pude percibir que todos los detalles de mi experiencia en Roma serían inolvidables. A continuación, Francisco habló sobre la Virgen María y nos recordó las cualidades que ella tiene como madre humilde, generosa y sencilla. Esto me hizo reafirmar el amor que siento por Ella y fortaleció nuestro vínculo.

Cuando Francisco nos pidió nuestras oraciones, automáticamente me sentí su cómplice. No es lo mismo escucharlo en la televisión o por la radio, pues al estar cerca de él uno se identifica con su mensaje y siente el impulso de cumplir con lo que solicita. Me conmoví tanto que no pude evitar las lágrimas mientras lo escuchaba. Aprendí que todos estamos llamados a participar del Reino de Dios, a ser humilde y a tener fe.

Siempre recordaré la manera en la que nos envió a evangelizar y a ser testimonio de vida para los demás al aconsejarnos: “Sigan el ejemplo de María y la humildad de Juan Pablo II”. Con todo esto yo no me podría quedar callado. Desde donde estoy y lo que he vivido, tengo que dar testimonio de lo que soy y sí creo que suceden los milagros porque una de las tres cartas que tuve la oportunidad de llevar conmigo al Vaticano y que entregué en la tumba de Juan Pablo II, era para pedir por la recuperación de un bebé que padecía del corazón. El día que dejé la carta, el bebé salió del intensivo y de tener cero probabilidades de vida, despertó y se sanó del corazón. Lamentablemente, el niño falleció a los días después por otras complicaciones médicas pero creemos que el milagro sí se cumplió porque se sanó del corazón y estuvo con su familia unos días más.

 

En el corazón de la iglesia

Después de escuchar al papa Francisco en la plaza decidí realizar un recorrido por la Basílica de San Pedro, que es inmensa y donde pude comprender que todos formamos parte de esta Iglesia. En la compañía de una amiga que era mi anfitriona en la ciudad, aprecié la belleza arquitectónica y el arte que ahí se preserva. Conocimos a un guatemalteco que trabaja en la Guardia Suiza Pontificia y fue muy bonito porque nos orientó en el lugar.

Mi amiga me llevó después a una iglesia que recibe migrantes y asistimos a la misa de las 7 de la noche, en la que además tuve la agradable oportunidad de participar como lector. En esa parroquia conocí a una persona que me obsequió una recopilación de los mensajes que el papa Juan Pablo II le dirigió a los jóvenes y me aseguró que solo hay copias de este trabajo en Colombia, Argentina y Chile.

 

Nota al pie: El lunes 27 de abril de 2015 se celebró el primer aniversario de la canonización de san Juan Pablo II, por lo que el mensaje dominical del papa Francisco recordó a este gran santo.

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