Estrechó la mano del Santo Padre Francisco

Roma 2014
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EN OCTUBRE DE 2014, CÉSAR PÉREZ VIAJÓ CON UN FIRME PROPÓSITO AL VATICANO: NO VER O ESTAR CERCA DEL PAPA FRANCISCO, SINO SALUDARLO

Jessie Ampié

En los años 80 que servía a la Iglesia Católica como monaguillo inició el sueño de César Pérez: conocer algún día Roma, esa ciudad encantadora, donde, además, vive el Papa. Este 2014 finalmente vio su anhelo hacerse realidad.

A finales de este año, el Cardenal Leopoldo Brenes, se preparaba para viajar al Vaticano a recibir la parroquia que se le había asignado, él necesitaba una foto de Nuestra Señora del Trono y recurrió a Pérez para conseguir la mejor imagen para entronizarla.

“El Cardenal me dijo que quería una serie de fotos para hacer un cuadro. Me metí a mis archivos y empecé a buscar fotos. Estoy en eso, cuando dije: ‘Virgencita espero que no te vayas sola, llévame, llévame al Vaticano’ y fue todo un sueño hecho realidad. Cuando el Cardenal me invita a que lo acompañara a esa actividad, yo le dije: ‘Su Eminencia no tengo ni un córdoba para ir pero no se preocupe, si Dios quiere que vaya, yo voy a ir’”, recuerda Pérez.

Todo se dio por voluntad de Dios, ya que a pesar de que no tenía dinero para viajar, una persona asumió los gastos. “Yo siempre le dije a Dios: ‘Si quieres que vaya, allá me vas a tener’”, recuerda Pérez, quien al llegar a la Santa Sede fue recibido por el Cardenal, el Embajador de Nicaragua en dicho país y el responsable de comunicación de la Arquidiócesis.

Previo a las actividades, Pérez, quien es fotógrafo profesional desde hace muchos años, se dispuso a conocer el Vaticano y hacer miles de fotos, pero en su mente estaba presente la idea de saludar al Papa, una tarea difícil según le decían porque ya no habría otra oportunidad de tenerlo cerca. La audiencia con Cardenal ya se había dado.

“Yo les dije: ‘Yo aquí vine a saludar al Papa y lo voy a saludar’, y ellos insistían en que no había otra oportunidad”, detalla Pérez, que quedó impresionado por la Basílica de San Pedro.

A Pérez le impresionó ver al Papa emocionado saludando a la gente desde su Papamóvil, hasta las lágrimas se le salieron. El Papa pasó como a tres metros de donde él estaba, cuando terminó su recorrido en la Plaza de San Pedro y regresó al sitio donde iba a dar su mensaje tenía que pasar por donde estaba la prensa.

“Yo estoy a la orilla y cuando él sube las gradas, le hago una reverencia y lo saludo. El señor se viene frente a mí a darme la mano, están los guardias, cuando ellos me quieren detener ya he pasado, yo le hago la reverencia y él me da la mano. Y tuve esa dicha de saludarlo. El embajador me dice: ‘César fue una bendición, porque no te imaginas cuanta gente de Nicaragua ha venido aquí y no ha tenido esa oportunidad que vos tuviste de estar en tres momentos con él y lograr saludarlo’”, comenta Pérez.

La experiencia con el papa Francisco fue única, una meta y un sueño que se le hizo realidad al igual que se le dio la oportunidad de rezar frente a la tumba de san Juan Pablo II, otra tarea pendiente para Pérez.

Su hijo nació el mismo día que murió san Juan Pablo II y darle gracias por la vida, por su niño y por su llegada al Vaticano era otra meta que tenía desde que salió de Nicaragua.

 

NOTA AL PIE:

“La cercanía que muestra el papa Francisco con todo el mundo es única; es emocionante ser parte de ese momento: cuando el pasa en su papamóvil y va saludando a todos”.

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