Emmanuel, el rey del Pop Latino sabe quién manda

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TE INVITAMOS A CONOCER LA FE DE UNO DE LOS GRANDES DEL ESPECTÁCULO LATINOAMERICANO

Jovel Álvarez

Una sala dispuesta esperaba su llegada. Dos sillones, una mesa de centro y una silla con un reportero. A la 1:00 p.m. comenzaron a sonar sus pasos en el piso de madera. Los pasos de un grande.

Sonriente, con sus característicos anteojos azules, se sentó en su sillón y acercó con gran destreza y rapidez la mesa que nos separaba. Acortó la barrera y nos dio la confianza.

Pocas personas en el mundo necesitan solo su nombre para ser reconocidas. Emmanuel, es una de ellas. El Rey del Pop latino nos concede una entrevista, pero no para hablar de su última producción musical, sino para contarnos la historia que lleva más tiempo en su corazón que cualquier canción que haya escrito. Hoy nuestro tema es Dios: el verdadero Rey que manda en su vida.

UN AMOR CON HISTORIA

La conversación fue transportando a Emmanuel por distintos momentos de su vida. Quien hoy es una de las figuras más consolidadas del Pop en español, recuerda que su relación con Dios comenzó desde niño, con una fe transmitida en casa.

“Yo me llamo Jesús Emmanuel, ya con mi nombre puedes ver que Dios estaba presente en mi familia. Tuve una infancia lindísima porque mi mente me ayudó a que fuera linda, pero si ves los hechos y las cosas que me ocurrieron, no fue así. Mi mamá murió cuando tenía ocho años”, recuerda el cantante.

Tras la muerte de su madre, Emmanuel se fue a vivir España, donde entró a un colegio católico. “En esa escuela un sacerdote me enseñó lo que era la poesía. Yo empecé a escribir poemas a los 14 años”.

“YO ESTABA CON DIOS, PERO NO TANTO”

Conversar con Emmanuel es toda una experiencia. Mientras los recuerdos llegan a su mente, él mira hacia afuera como quien busca inspiración, una vez que la obtiene, vuelve a vernos y sigue contándonos su historia.

“Cuando llegó la fama a mi vida yo estaba luchando por hacer todo solo, por salir adelante. Siempre tuve comunicación con Dios, aunque no pensaba que lo necesitaba todos los días. Yo estaba con Él, pero no tanto”, recuerda el intérprete de Al final.

Al principio de la década de los ochenta, cuando su éxito por Iberoamérica iba en ascenso, salió de él defender la fe en la que había crecido. “Cuando estaba lanzando mi disco ‘Tú y yo’ (1981), que tenía el pelo largo y era una cosa, porque yo era una cosa, no te creas que era santo ni nada, en un programa en España me dijeron, de una manera sumamente despectiva: ‘es que ustedes los mexicanos creen mucho’. Sentí un coraje increíble, y mi reacción fue horrible, le dije al conductor: ‘Para mí Dios es más importante que tu programa, que tú y que mi carrera’. ¡Y se armó la bronca!”, recuerda el cantante.

Con una gran sonrisa, propia de quien siente orgullo de lo hecho, Emmanuel dice que los conductores no esperaban esa reacción de un joven con pelo largo del cual se decían todo tipo de cosas. “Mi respuesta los paralizó”, agrega.

Como resultado, personas del público llamaron al programa, unos para felicitarlo, otros para atacarlo. Finalmente los conductores fueron severamente regañados por el director de la estación y el intérprete nunca volvió al programa.

VIDA EN FAMILIA

Tras una visita a Medjugorje, el cantante recibió la gracia de ser hijo de Dios, su vida de fe cambió, se intesificó y reconoce, a modo de broma, que cuando regresó de Bosnia quería “convertir al país”.

La charla continúa. Emmanuel no muestra la más mínima prisa por terminar, es un hombre paciente, y se ve que disfruta contar su historia.

A sus 60 años, el cantante puede volver a ver el hogar que ha construido, y sentirse orgulloso de haber transmitido la fe a sus hijos. “Tú te realizas a través de cómo te fue en tu casa, del hogar que armaste, cómo lo organizaste, qué hiciste de ese hogar. Si hiciste feliz a los que vivían ahí”, comenta.

ADMIRACIÓN POR LOS PAPAS

Emmanuel se declara admirador de los los Pontífices con los que ha crecido. El Papa Juan Pablo II lo marcó en su juventud (recuadro), y del del Papa emérito Benedicto XVI, destaca su humildad, intelectualidad y grandeza espiritual.

Al papa Francisco lo describe como un Pontífice “muy dicharachero, divertido, muy de la calle y del pueblo. Tiene comunicación muy fuerte con la gente y ha cambiado muchos paradigmas en la Iglesia de forma increíble. Es un Papa fuerte”.

Entre un recuerdo y otro, nuestra conversación termina. Amablemente nos acompaña a la salida. Es la sencillez de un hombre que ha llegado a lo más alto de la música, pero cuyo éxito más grande lo lleva por dentro.

JUAN PABLO II MARCÓ SU VIDA

Emmanuel recuerda que en aquellos años en que la fama nacía y creía con fuerza, el santo polaco marcó su vida como nadie. En 1979, cuando el Papa iba hacia Puebla, el joven cantante, que venía con sus amigos de una discoteca, decidió ir a ver su paso a Barranca del Muerto. “Yo estaba en mi rollo, así como era en esa época, y tenía unas medallas que habían sido de mi padre. Cuando Juan Pablo pasó frente a mí, se paró las bendijo. Yo iba como curioso, por ver algo histórico. Pero cuando esto sucedió, algo pasó dentro de mí”.

El cantante regresó en silencio a su casa, de ahí se fue a la Iglesia, para intentar comprender lo que había sucedido en su interior ante la presencia del Pontífice. “Juan Pablo II me dio muchas cosas maravillosas. El carisma que tenía, la calidad humana. Fue actor, fue poeta, escribió una carta preciosa a los artistas”.

 

 

 

 

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